
LA SOLUCIÓN AL DESAFÍO DEL SEMICONDUCTOR
Cómo el esfuerzo conjunto de un equipo logró “salvar” 4000 tractores para cumplir con nuestros concesionarios y clientes
Cuando el plazo típico para el desarrollo de un producto y la validación de ingeniería es de más de un año y se logra completar en menos de ocho semanas, no solo llama la atención, sino que demuestra que lo imposible es posible cuando un equipo se arremanga y trabaja como un equipo unido.
Eso es precisamente lo que sucedió a principios de este año en la Agriculture Business Unit, en un impresionante esfuerzo que involucró a varias regiones y plataformas. Frente a la prolongada escasez de semiconductores que afecta a todos los fabricantes industriales, la falta de un componente esencial amenazaba con dejar incompletos a 4000 de nuestros tractores más sofisticados y mejor vendidos, fabricados en Fargo y Racine (EE. UU.), Basildon (Reino Unido), Saint Valentin (Austria) y Jesi (Italia), lo que hubiera imposibilitado su envío a nuestros clientes y concesionarios.
El componente en cuestión, un semiconductor, es una pieza clave del “cerebro electrónico” del tractor, que controla muchas funciones y, especialmente, el movimiento que hace que la máquina se desplace en la dirección deseada. “Necesitábamos algo que pudiera reemplazar física, mecánica y electrónicamente al componente que no estaba disponible, pero no existía una alternativa, por lo que tuvimos que desarrollarla con un proveedor”, explica David Sayer, Head of Agriculture & Constructuion Vehicle Core Electronics, que coordinó las actividades de ingeniería. “Teníamos que hacer todo lo posible para acelerar el proceso”.
Y así, con solo un mes a disposición para encontrar, probar, implementar y validar una solución viable, varios subgrupos de Vehicle Core Electronics, Digital, Driveline, Industrial Planning, Manufactuing, Product Support, Product Validation, Purchasing y Quality se reunieron a diario para dar noticias sobre el estado del proyecto de recuperación, trabajando con un enfoque ágil para mantener todos los esfuerzos en acción y para hacer que la solución alcanzara rápidamente un nivel de confiabilidad suficiente. Se les pidió a colegas que apoyaran el esfuerzo y contribuyeran con actividades diferentes de las que se ocupaban habitualmente, y todos ayudaron para marcar la diferencia.
Su creatividad, en línea con el propósito de Breaking New Ground, los llevó a instalar el nuevo componente de hardware en los tractores para cumplir con sus lotes de producción. “No teníamos la limitación de tener que seguir las formas habituales de hacer las cosas. Al darles el software a las plantas antes de terminar de validarlo, no tuvimos que detener la línea”, explica David. Esto permitió dejar las unidades parcialmente completas, en una condición que permitía recuperarlas más fácilmente, trabajando en paralelo para resolver potenciales fallas de software y permitir que las correcciones se instalen después de la producción, a fin de garantizar que el componente funcionara dentro de la arquitectura del vehículo. Esto no solo aceleró el proceso, sino que garantizó que no se comprometiera la calidad del producto final entregado al cliente, lo que evitaría tener que “reabrir” la cabina para instalar un componente faltante.
Cómo el esfuerzo conjunto de un equipo logró “salvar” 4000 tractores para cumplir con nuestros concesionarios y clientes


Angus Balfour

David Sayer
“Simplemente hicimos lo que era necesario para terminar el trabajo. El resultado fue extraordinario”.
Angus Balfour, AG Quality Governance.
Los obstáculos técnicos eran inevitables teniendo que considerar 12 variantes del tractor, pero la solución funcionó al primer intento con los tractores en Fargo y Racine, lo que se volvió un estímulo para la motivación del grupo. Con los tractores europeos, se necesitaron algunos ajustes de software adicionales, especialmente con las unidades de CVT (transmisión variable continua). “Fue un problema realmente difícil de resolver, pero nuestro equipo interno logró identificar las causas raíz y convenció al proveedor para que hiciera los cambios necesarios”, comparte Angus Balfour, AG Quality Governance, uno de los varios expertos sénior que participó en el proyecto, en su caso, desempeñando un papel estratégico en el respaldo del progreso, la solución de problemas, el mantenimiento de la comunicación con la planta y otras tareas. “Los equipos técnicos de Burr Ridge (Illinois, EE. UU.) y Módena (Italia) introdujeron en conjunto una serie de cambios de software”.
“Teníamos muchos tractores que recuperar y, en algunos casos, ya no se encontraban en el centro de producción original, por lo que hubo que ir a recuperarlos a ubicaciones remotas, alejadas del ámbito de acción de Manufacturing”, explica Angus. “La fase de recuperación excedió el esfuerzo meramente industrial e involucró a colegas de Regional Quality, mercados y operaciones comerciales en la implementación de la solución técnica final para el software”.
De lo que hablamos con David y Angus, la moraleja es que un resultado tan inspirador y extraordinario solo puede provenir de un esfuerzo sobrehumano para cumplir con el objetivo. Es una prueba más de que nuestro equipo puede lograr cualquier cosa, pero también de que podemos aprender mucho de instancias como estas para prepararnos y equiparnos mejor para el futuro.